Llego la hora de proteger mi Hogar
Estaba un día Hyona durmiendo cuando un ruido estruendoso me despertó de golpe. El ruido tenia la característica del sonido que emiten los metales pero, al ser tan potente, lo relacione con el derrumbe de la puerta principal de mi casa o de mi cancel. ¡Alguien había irrumpido en mi casa, alguien me había despertado, alguien tenía que pagar, alguien iba a morir hoy!
Me levante y tome de mi cajón un arma que yo invente, los llamo “chacos”, no hubo tiempo para zapatos, este sería un enfrentamiento fugaz. Armado y semi-desnudo me coloque en a un lado de la puerta de mi cuarto, mire al exterior revisando el perímetro. Todo lucia bien. La adrenalina en mi estaba al máximo, la posibilidad de un enfrentamiento mortal me excitaba, esta podría ser una sangrienta batalla.
Abrí la puerta con el cuidado y discreción que tienen los francotiradores al usar su arma (los médicos pedófilos no son los únicos ejemplos de personas con precisión y cuidado en el uso de sus herramientas), sin hacer sonido alguno, mis movimientos elegantes y rápidos como los de una serpiente, dignos de inspiración para los creadores de juegos de espionaje como Metal Gear.
Mi cuarto está separado de la casa, así que tuve que atravesar un patio y un pasillo para acceder a la misma. El reto estaba por comenzar, tomo mis llaves e ingreso a mi casa, analizo todo a mi alrededor, reviso la cocina, el comedor la sala y al acercarme a la puerta principal noto algo extraño; la puerta estaba cerrada, así como el cancel de afuera.
Mi corazón continuaba latiendo a mil por segundo; cualquier humano normal ya le hubiera explotado con semejante presión, pero Hyona no, ¡OH NO! el es demasiado hombre, no las porquerías de pubertos que se ven hoy en día, con sus actitudes sentimentales emulando a la mujer.
Lo más difícil estaba por venir, tenía que subir al segundo piso, utilizando las escaleras que me dejarían en la situación más vulnerable al reducir la movilidad y el factor sorpresa. El mínimo error podría ser fatal, no sé cuántos son, ni en donde están.
Conseguí subir sin dificultades, me dirijo al cuarto más cercano para revisarlo y protegerme, despierto a mi hermana para ponerla alerta de la situación, que podríamos estar siendo atacados por bandidos. Me dirijo a la habitación inmediata, todo normal, solo quedaban por revisar el baño y un cuarto más.
El baño despejado, el último cuarto también. ¿Qué demonios está sucediendo?
Miro por la venta y me doy cuenta que el funesto sonido, no fue producido por ladrones que intentaron irrumpir en mi casa o por Trípodes extraterrestres que conquistaban la tierra y mucho menos por el desplome de edificios derrumbados por aviones terroristas.
Una de las lámparas de alumbrado público había sido derrumbada, al parecer por un carro que se impacto en ella y se dio a la fuga. Ahora todo era mas claro, los ladrones se habían percatado de mi presencia y salieron huyendo despavoridos, como una puta gorda corriendo para acaparar un buffet. En su desesperado intento por preservar su existencia, chocan con la lámpara y la tumban, logrando escapar sin mas problemas.
Eso me sucedió hace algunos años cuando yo estaba aun en la prepa, es curioso pero hace unos meses volvió a ocurrir una situación similar. Las variantes en esta ocasión fueron que todo sucedió en la noche, mi arma en esta ocasión era una espada de madera y los ladrones dejaron un perro en la azotea como chivo expiatorio.
El perro murió inanición después de que le corte las patas, lo amordace y abandone en un parque.
Hyona No estaba de buen humor.